La visita de un viajero del tiempo

Cometa C/2020 F3 NEOWISE un soplo de ilusión para un aciago 2020

Estos días donde este planeta ha decidido recordarnos que estamos a su merced y no al revés, hemos tenido el placer de recibir la visita de un viajero del tiempo.

Desde el lejano y oscuro borde exterior, llegó un viajero. Desde el lejano y oscuro borde exterior, de mirada fría. Es el origen, es el recuerdo. Millones de kilómetros a sus espaldas. Millones de kilómetros por recorrer, antes de dormir. Desde el lejano y frío borde exterior, busca el calor. Desde el lejano y oscuro borde exterior, encuentra la luz del Sol.

Es viajero olvidado, ahora encontrado. Millones de kilómetros a sus espaldas. Millones de kilómetros por recorrer, antes de dormir. Desde el lejano y olvidado borde exterior, llama tu atención. Desde el lejano y desconocido borde exterior, despliega su cola para la ocasión. Es el mensaje del origen en una botella de roca y hielo. Millones de kilómetros a sus espaldas. Millones de kilómetros por recorrer, antes de dormir.

Un momento especial

Antaño la llegada de un cometa era una de las peores cosas que podían pasar, símbolo de malos augurios. Hoy, la llegada de un cometa es para los científicos la posibilidad de entender más y mejor, la estructura de nuestro Sistema Solar y su origen.

Fotográficamente hablando desde 1997 en el hemisferio norte creo no teníamos la oportunidad de contemplar un cometa lo suficientemente brillante como para localizarlo a simple vista. Igual me estoy columpiando y no me he enterado de otros antes de 2020, perdón si es así. Por ello, tener la posibilidad de cazar en una instantánea un cometa es siempre motivo de ilusión.

Este año pudo visitarnos como cometa espectacular el cometa C/2019 Y4 ATLAS allá por abril, pero su desintegración antes de poder ser visible impidió el que podría haber sido un espectáculo digno de recordar, puesto que se estimaba que podría haber sido un cometa de gran brillo.

Tras la desilusión, llegó la noticia de un nuevo cometa, ya visible a simple vista el ya famoso C/2020 F3 NEOWISE. Su visita es toda una sorpresa agradable en un tiempo convulso. Aunque, dos cometas visibles en este año, hmmm igual lo de los malos augurios era verdad.

Bromas a parte, un cometa es una gran oportunidad de disfrutar con otro de los elementos que hace tan fascinante la fotografía del cielo nocturno, bueno en el caso de los cometas visibles, es más bien cosa del cielo crepuscular y nocturno, lo que lo convierte en una captura interesante y en ocasiones complicada, ya que las luces del crepúsculo, normalmente no te dejarán captar la luz del cometa en toda su expresión.

La primera sesión fue de madrugada, menudo madrugón, pero es que el Señor Neowise decidió pasarse a visitar a primeras horas de la mañana, cuando la noche se rompe con la aparición de las primeras y débiles luces del nuevo día. Así que antes de las 5 de la mañana arriba y a buscar un sitio alto y con un horizonte lo suficientemente despejado para dejarme ver la mayor parte de cielo bajo posible. Estando donde me encontraba, en Fiñana, y para no perder tiempo decidí acercarme a una loma cercana al pueblo en el límite de las provincias de Almería y Granada.

Llegar, bajarte del coche, mirar donde se supone debe estar y encontrar una extraña “estrella” borrosa sobre las cimas de la sierra, me llenó de emoción, sí, una simple cosa borrosa en el cielo me emocionó. Y como en esta primera sesión, que podría ser también la última, quería centrarme en el cometa realmente no quise complicarme la vida componiendo, lo importante era el cielo y el cometa. Sí, lo pude captar, y lo que el sensor de la cámara es capaz de captar dio forma a esa forma difusa y borrosa en el cielo. Pero es una cosa tan bonita …

El juego del gato y el ratón

Lo que parecía que iba a ser una única sesión, se convirtió en varias sesiones más en busca de un primer plano del cometa, una idea que se volvió obsesiva y que hizo que me olvidara de querer tomar imágenes del cometa con un angular para incluirlo en el paisaje. Esto quizás fue motivado por no encontrar cerca de donde me podía mover un elemento compositivo destacable que añadir y acompañar al viajero. Luego con la visita de la luna, y viendo imágenes de otros fotógrafos pensé que igual habría sido bonito meterme yo mismo en el encuadre, pero eso ya tendrá que ser en su regreso dentro de unos miles de años.

El caso es que que en sesiones sucesivas intenté buscar una imagen del cometa probando varias configuraciones de toma de imagen, e intentando procesar las imágenes de manera adecuada, intentando mejorar los resultados cada vez, pero sin conseguir los resultados que en mi cabeza se veían. Para al final llegar a la conclusión que la mejor manera de captarlo era sin duda con una montura motorizada y un 85mm fijo más un ISO relativamente bajo para que el ruido que genera mi sensor no se comiese demasiados detalles de la estructura del cometa.

Las dos imágenes de más arriba están formadas a partir del apilado de imágenes individuales, la primera tiene la suma de imágenes de pocos segundos de exposición más un ISO elevado (3200). Al procesar para sacar el máximo detalle, por más que intentaba, no podía sacar demasiado sin que el ruido se comiese la imagen. La segunda imagen, es en una tercera sesión ya con la idea más clara de tirarla con la montura ecuatorial funcionando para poder reducir el ISO y alargar la exposición. Al final un ISO 400 y alrededor de 2 minutos me daban mejores detalles del cometa con unas colas más definidas y una menor presencia de ruido. El problema de esa tercera sesión, quizás mi 100-300 es demasiado blando como para producir resultados nítidos.

Tocaba fugarme a un cuarto intento en un día en el que por la costa, tormentas con abundante aparato eléctrico se paseaban (quien hubiese podido disfrutarlas frente a frente) y generaban nubes altas que llegaban finas como un gaseoso velo de novia hasta mi posición para fastidiarme mis intenciones cometarias. En esta ocasión aplicando todo lo aprendido en sesiones anteriores decidí optar por un 85mm fijo a f4 montado sobre mi montura motorizada para generar exposiciones de 2 minutos. Ahora van saliendo las cosas, el cometa se ve fabuloso con una estructura mejor captada pero detrás de las finas nubes altas y detrás de los ya cada vez más conocidos satélites Starlink. Mi gozo en un pozo, me pierdo los rayos de la costa y las nubes y satélites me fastidian la mayoría de las tomas. Estoy gafado.

Pero en un último arranque de rabia decido intentar una nueva sesión, ahora en mejor ubicación, a 2000 metros de altitud, esta vez sin nubes, pero con la creciente Luna paseándose por el cielo por una hora antes de ocultarse. Había estudiado la posibilidad de que me afectase a la sesión, pero la puesta de la Luna era minutos antes de que la noche astronómica llegase, por lo que tendría cielo oscuro y de calidad para realizar mi última intentona.

Y sí, esta vez sí, a pesar de algunos problemillas de alineamiento de la montura, esta vez sí, aplicando ese ISO 400 f4 con el 85mm más 2 minutos de exposición aproximadamente me proporcionaban imágenes con detalle, con luz y sin mayores problemas que el paso de algún satélite despistado que en el apilamiento desaparecerían. Y al fin, tras un procesado bastante decente, creo yo, conseguí sacar bastantes detalles nítidos de la estructura del Neowise. Obviamente si esto lo hubiese sabido días antes, podría haber aprovechado las mejores condiciones de observación del cometa, pues en esta última ocasión, el brillo ya no era tan interesante a primera vista como cuando lo vi por primera vez.

Hasta la vista viajero en el tiempo

En fin, tras la sorpresa inicial de su aparición, tras el desconocimiento sobre como actuar en estos casos y tras las cosas que han ido pasando en las diferentes sesiones, puedo darme por satisfecho. No serán los mejores resultados que podría haber obtenido, no será el mejor procesado que haré en mi vida, pero es lo mejor que he sabido sacar. No se cuando volveré a tener ocasión de fotografiar un cometa, pero por si esta ha sido la ocasión de mi vida, aquí queda retratada para la posteridad.

Desde luego no será el mayor cometa que nos haya visitado, de niño recuerdo dos y sobretodo uno todavía más espectacular porque a simple vista se veía espectacular, no como una cosa borrosa en el cielo, pero poder capturarlo y tenerlo en mi archivo fotográfico me parece increíble.

Un saludo y hasta la próxima.

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German Rubia Photography

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